Como tirador federado en España y en Estados Unidos, he participado en todas las modalidades de las cuales he destacado en el tiro práctico, modalidad en la que he sido internacional varias veces, cuento con dos campeonatos del mundo en Estados Unidos (United States Practical Shooting Association - de la que soy Life Member) y campeonatos europeos (sexto clasificado de 280 tiradores en 1990) y como no, de España (Campeón por equipos en 1992) y de Cataluña (Campeón por equipos 1991 y 1992). Mi pistola estaba entre las 25 mejores de España.
Como toda persona que empezaba allá por los años 1977/78, el poder tener la licencia de armas, comportaba un exaustivo y minucioso trabajo burocrático que practicamente se convertía en un año o un año y medio hasta conseguir el preciado tesoro que nos abría las puertas para poder comprar un arma corta, con la que poder participar en consursos de tiro.
Durante este penoso y largo viaje, la solución era o bien disparar con las pistolas del calibre 22, de que disponía la entonces Federación Española de Tiro Olimpico, comprando en la propia Federación la munición y tomar prestada el arma, que debiamos de devolver una vez usada y siempre dentro de las instalaciones deportivas diseñadas a tal efecto, o dirigirnos a una tienda de las entonces llamadas de souvernirs para turistas y comprar un arma de avancarga, réplica, y empezar con el tiro de avancarga que en aquel entonces era libre.
Pues bien, así empecé con una réplica de rifle Hawkeen y de una pistola del tipo Kentucky, ambas armas de ánima estriada, eligiéndolas de piedra en vez de percusión.
Como podeis ver, estoy sumamente capacitado, para contar el proceso de tiro con este tipo de armas, os cuento el proceso:
1 - Antes de nada, debemos de comprobar que el oído, (paso de inicción entre la cazoleta y el cañón) esté completamente límpio y desatascado, para ello soplaremos con fuerza desde la boca del cañón poniéndo una mano en el "oído" y así comprobar que efectivamente pasa el aire. Esta operación deberemos de hacerla siempre después de cada disparo y antes de proceder a la recarga ya que la pólvora negra engrasa y tapona el conducto. Caso de estar obstruído deberemos de desatascarlo mediante una aguja, que se suministra para este cometido.
